“Demuestra que eres capaz”, repetía el comandante FAP Carlos Zegarra Lanfranco. La frase estaba dirigida a los alumnos del Centro de Rehabilitación de Ciegos de Lima (CERCIL) y resume el trabajo de esta institución en 50 años de vida: devolverles la confianza y la autonomía a miles de personas con discapacidad visual.

El programa de reeducación de Cercil es personalizado. La rehabilitación dura seis meses en promedio.
(Foto: Consuelo Vargas)
Por: Diana Quiroz
En 1930 un accidente aéreo dejó ciego al comandante de la FAP Carlos Zegarra. Experimentar en carne propia la indiferencia de la sociedad sembró la semilla que 37 años después dio origen a Cercil. “En esa época no había ni colegios ni centros de rehabilitación para ciegos”, comenta Ximena Ramírez Zegarra, actual directora del centro y nieta del fundador. “Mi abuelo tuvo la posibilidad de viajar al extranjero, estudiar braille y aprender el uso del bastón. Cuando regresó trajo consigo lo aprendido para compartirlo con personas de escasos recursos”.
—Luces en la oscuridad—
Según la Primera Encuesta Nacional Especial sobre Discapacidad del INEI (2012), el 5,2% de la población nacional –más de un millón y medio de peruanos– tiene algún tipo de limitación física o mental. La mitad de ellos son ciegos.
“Nosotros les ayudamos a descubrir que la ceguera no es un impedimento para hacer amigos, estudiar, trabajar y sentirse útil”, explica Ramírez. “En Cercil trabajamos en su reeducación y les brindamos un nuevo esquema mental para que puedan realizar actividades cotidianas sin ayuda de terceros”.
Este esquema se divide en cuatro áreas básicas: actividades de la vida diaria, para manejarse libremente en casa; comunicación, donde se aprende la lectoescritura en braille y el manejo de la calculadora parlante; aprestamiento o trabajos manuales para fortalecer destrezas; y, finalmente, el uso adecuado del bastón.

“La ceguera no es impedimento para hacer amigos, estudiar, trabajar y sentirse útil”, sostieneXimena Ramírez Zegarra, directora de Cercil.
Cuando la persona ya es independiente, Cercil se enfoca en la inclusión educativa y laboral. Gracias a un convenio con el Minedu, muchos han culminado su formación educativa. Con el programa Hora Perú, otros lograron especializarse en masoterapia, informática, artesanía, convertirse en teleoperadores y hasta en microemprendedores.
El trabajo del centro no termina aquí. Paralelamente, Cercil ofrece cursos de cómputo, teatro, danza, música y yoga. También ha creado un espacio para los adultos mayores con multidiscapacidad. Pero todo este esfuerzo no es suficiente. Ramírez Zegarra lo resume así: “Nuestra intención es crear alianzas con otras instituciones para que el mundo de las personas ciegas no se reduzca solo a Cercil. Vencer los prejuicios y la falta de sensibilidad es el mayor reto”, concluye.
MÁS INFORMACIÓN
Centro de Rehabilitación de Ciegos de Lima (Cercil) Carlos Zegarra Lanfranco (Av. Las Nazarenas 845, Surco). Informes, inscripciones y colaboraciones al 275-4846/ 275-4832.